Para hacer esta tapa no necesitas (casi!) nada: ni tiempo, ni muchos ingredientes, ni siquiera saber cocinar. Tan sólo inserta la guindilla, la anchoa y la aceituna y disfruta de la explosión de sabores en equilibrio: el picante de la guindilla + el salado de la anchoa + el ácido de la aceituna. Un delicioso modo de descubrir que lo salado puede ser refrescante

